12 de octubre de 2025.-Adrián Alejandro Gámez Ornelas, exdirector de Obras Públicas en la administración municipal de Gilberto “Tito” Palomar, fue inhabilitado por la Contraloría luego de detectarse una serie de irregularidades graves.
De acuerdo con la auditoría realizada, el exfuncionario se negó a entregar documentos oficiales relacionados con obras públicas realizadas en el periodo 2021-2024, y de las cuales presuntamente aún permanecen sin comprobar más de 2 millones de pesos.
El ex funcionario habría actuado en complicidad con otros integrantes de la pasada administración, lo que abre un nuevo capítulo de sospechas sobre la forma en que se manejaron los recursos del municipio durante el periodo de Tito Palomar.
La sanción impuesta por la Contraloría, contempla que el exfuncionario no podrá ocupar cargos públicos durante un año; pero el caso apenas comienza, de ser cierto la falta de comprobación de los más de 2 millones de pesos, el caso podría salpicar a varios exfuncionarios de primer nivel del Gobierno de Tito Palomar, que pudieron haber participado en el esquema.
Las preguntas siguen abiertas y golpean directamente la credibilidad de la pasada administración:
* ¿Qué es lo que esconde el ex director?
* ¿Dónde están los documentos que se niega a entregar?
* ¿Quiénes más, además de él, están implicados?
El expediente revela que las obras quedaron en el limbo administrativo, sin evidencias de ejecución ni comprobación financiera. En contraste, la opacidad y las resistencias para transparentar la información fortalecen las sospechas de corrupción sistemática dentro del equipo cercano a Tito Palomar.
La inhabilitación de Adrián Alejandro Gámez Ornelas, es apenas la punta del iceberg. Los más de 2 millones de pesos sin comprobar son sólo una muestra de un entramado de corrupción que parece extenderse mucho más allá de un solo nombre. El exfuncionario carga ahora con una sanción administrativa, pero la verdadera deuda es con la sociedad, que exige justicia y transparencia.
Mientras los documentos oficiales sigan ocultos y las complicidades sin revelar, la herencia de la administración de Tito Palomar quedará marcada por la sospecha, la opacidad y el desfalco al erario municipal.





