Operativo de búsqueda en Lagos de Moreno: Autoridades y colectivos retoman la pista de Dante, Diego, Jaime, Roberto y Uriel

La Comisión de Búsqueda se sumó al operativo encabezado por la Vicefiscalía en Personas Desaparecidas y el colectivo Armadillos Rastreadores

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26 de marzo de 2026.-Más de dos años y medio después de su desaparición, las autoridades de Jalisco, en coordinación con colectivos de búsqueda, realizaron este miércoles 25 de marzo un nuevo operativo de prospección y reconocimiento en un terreno de Lagos de Moreno. El objetivo: encontrar indicios que ayuden a esclarecer el paradero de Dante Cedillo Hernández (22 años), Diego Alberto Lara Santoyo (20 años), Jaime Adolfo Martínez Miranda (21 años), Roberto Carlos Olmeda Cuéllar (20 años) y Uriel Galván González (19 años), cinco amigos vistos por última vez el 11 de agosto de 2023.

La Comisión de Búsqueda de Personas del Estado de Jalisco (COBUPEJ) se sumó al operativo encabezado por la Vicefiscalía en Personas Desaparecidas de la Fiscalía del Estado. Participaron también la Secretaría de Seguridad del Estado y el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF), con la presencia activa del colectivo Armadillos Rastreadores Lagos de Moreno – Por Amor a las Familias.

Las labores consistieron en acciones técnicas de prospección basadas en información previamente analizada de la carpeta de investigación, con el fin de identificar posibles indicios que contribuyan a la localización de las personas desaparecidas.

La COBUPEJ destacó que, además de las labores en campo, se brinda acompañamiento integral a las familias, garantizando su participación durante el proceso bajo un enfoque de derechos humanos y atención digna.
Quiénes eran los cinco jóvenes

Los jóvenes eran amigos desde la infancia, originarios de Lagos de Moreno, y provenían de familias trabajadoras del municipio. Aquel viernes 11 de agosto de 2023 acudieron juntos a la Feria Municipal de Lagos de Moreno y, alrededor de las 23:00 horas, fueron vistos por última vez en el Mirador de San Miguel (en la calle Mariano Escobedo, al norte de la ciudad), un lugar donde solían reunirse para convivir y hacer deporte. Viajaban en un automóvil Jetta color café con placas JTJ-8638, propiedad de Uriel.

Dante Cedillo Hernández, el mayor del grupo (22 años), era un apasionado del ciclismo. Había ganado medallas en la Olimpiada Nacional y soñaba con emprender un negocio propio.
Diego Alberto Lara Santoyo (20 años) trabajaba como herrero en el taller de su padre, oficio que compartía con él.

Jaime Adolfo Martínez Miranda (21 años) era obrero de la construcción. Su familia lo describía como “la alegría del hogar”: alegre, bailador y siempre con una sonrisa.

Roberto Carlos Olmeda Cuéllar, conocido como “El Cochi” (20 años), estudiaba Ingeniería Industrial en la Universidad de Guadalajara y practicaba boxeo.

Uriel Galván González (19 años), también boxeador, era descrito por sus seres queridos como un joven alegre y muy familiar.

Ninguno tenía antecedentes delictivos y sus familias insisten en que eran jóvenes comunes, trabajadores y deportistas.

Días después de la desaparición, circularon en redes sociales fotografías y un video extremadamente violento que mostraban a los cinco jóvenes amordazados, golpeados y, en el caso del video, a uno de ellos aparentemente obligado a agredir con un arma blanca a los demás. La imagen generó indignación nacional y evidenció la brutalidad de las dinámicas de reclutamiento forzado y “pruebas” impuestas por grupos criminales en la región.

La Fiscalía de Jalisco localizó el predio donde se grabó el material. En el Mirador de San Miguel se encontraron manchas hemáticas y calzado perteneciente a los jóvenes. Posteriormente, en una ladrillera cercana, se hallaron restos óseos humanos calcinados, entre ellos varios cráneos. Hasta la fecha, estos restos no han sido identificados de manera concluyente como pertenecientes a los cinco jóvenes; las familias han expresado en diversas ocasiones que mantienen la esperanza de que sus hijos sigan con vida, pues no existe certeza científica de que correspondan a ellos.

En diciembre de 2023 se localizaron los celulares de los cinco jóvenes. También se aseguró un segundo vehículo vinculado al caso.

Avances judiciales y situación actual
Hasta agosto de 2025, la Fiscalía había vinculado a proceso a cinco personas identificadas como Isidro ‘N’, Luis Antonio ‘N’, Eruviel ‘N’, José Fernando ‘N’ y Víctor Armando ‘N’, presuntamente responsables de la desaparición. Sin embargo, más de dos años y siete meses después de los hechos (marzo de 2026), no se ha determinado el paradero definitivo de los jóvenes ni se ha logrado una identificación positiva de restos que permita cerrar el caso para las familias.

Los operativos de búsqueda continúan de manera intermitente. El de este 25 de marzo forma parte de las acciones sistemáticas que impulsan tanto las autoridades como los colectivos, quienes exigen mayor celeridad en las periciales forenses y en la integración de la carpeta de investigación.

Lagos de Moreno se ha convertido en uno de los municipios más afectados por la violencia del crimen organizado en Jalisco, entidad que acumula miles de personas desaparecidas en los últimos años. El caso de estos cinco jóvenes visibilizó la problemática del reclutamiento forzado de jóvenes por parte de grupos delictivos, así como la extrema violencia utilizada como “prueba de lealtad” o castigo.

Las familias, acompañadas permanentemente por el colectivo Armadillos Rastreadores, han mantenido movilizaciones, altares y exigencias públicas. En aniversarios y fechas simbólicas han reiterado su dolor y su esperanza: mientras no haya una identificación concluyente, prefieren creer que sus hijos pueden regresar con vida.

El operativo del 25 de marzo representa un nuevo esfuerzo conjunto entre instituciones estatales y sociedad civil. Aunque aún no se han reportado hallazgos públicos, las autoridades han señalado que cualquier indicio será analizado con rigor por el IJCF.

Las familias de Dante, Diego, Jaime, Roberto y Uriel continúan exigiendo verdad, justicia y, sobre todo, la localización de sus seres queridos. En un contexto nacional donde las desapariciones siguen siendo una deuda pendiente, su caso sigue siendo un símbolo doloroso de la violencia que azota a Jalisco y a México.

REDACTOR