17 de julio de 2025.-Pasó la elección, pasó casi un año de su llegada al poder, pero en Lagos de Moreno los ciudadanos siguen esperando el cambio prometido. A Edgar González le quedó grande la silla, asumió la presidencia municipal con un presupuesto de mil millones de pesos y con una promesa de transformación, pero la realidad golpea fuerte: no hay obra emblemática, no hay proyecto claro, no hay resultados tangibles.
Lo que sí hay es una costosa remodelación, la obra más costosa —y la única visible hasta el momento— es la renovación de sus propias oficinas en el Palacio Municipal. Una inversión millonaria que, según estimaciones de expertos, ronda los 25 millones, y que no fue aprobada ni discutida en Cabildo ni en comisiones. Todo se manejó en la opacidad: camiones y trabajadores de su propia empresa ejecutaron la obra, pagada con el dinero público de todos los laguenses.
El tono de su administración quedó retratado desde el arranque de su campaña. El 31 de marzo, al inicio de su campaña, soltó sin titubear ante las cámaras una frase que hoy se siente como una premonición del desencanto:
—“La candidatura de Edgar González creo que es el mejor regalo para la ciudad”.
A casi un año, la frase parece una burla.
Al estilo de Juan Alberto “El Güero” Márquez, el último presidente municipal priista, Edgar González también se sienta a esperar a que el Gobierno del Estado le resuelva el trabajo. Los proyectos importantes —y los anuncios relevantes— no han salido del Ayuntamiento, sino de Guadalajara. El gobernador Pablo Lemus es quien en realidad hace obra en Lagos y quien ha dado los anuncios importantes que van desde un nuevo Centro de Autismo hasta la ampliación del CBTIS.
Lagos sigue esperando. Esperando que gobierne, que cumpla, que se ponga a trabajar y ocupe, de una vez por todas, la silla del cargo que pidió como “regalo” para la ciudad.






